¿TENDRÁ GRAN SCALA UN IMPACTO CERO EN EL CLIMA?

Por Ecología y Desarrollo 

Los promotores de Gran Scala aseguran que los 25 millones de visitantes anuales tendrán un impacto positivo en la economía de la región y, casi nulo en el clima, ya que se favorecerá el uso del AVE para llegar hasta allí, el transporte dentro del complejo será con vehículos no contaminantes y las fuentes de abastecimiento de energía serán renovables. Gran Scala parece haber encontrado la comunión perfecta entre generación de riqueza y respeto al medio ambiente. Sin embargo, un análisis preciso de los beneficios no puede hacerse únicamente a escala local dejando al margen los costes y riesgos del impacto que en el calentamiento global tendrán el desplazamiento hasta Los Monegros de tal cantidad de turistas.

Los promotores esperan turistas de todo el mundo que, fundamentalmente, llegarán a España en avión, el modo de transporte que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en la actualidad. En la combustión de las turbinas de los aviones, además de CO2, se emiten dióxidos de nitrógeno (NOx) que a la altura a la que vuelan los aviones tiene un potencial de calentamiento casi 300 veces mayor que el del CO2.  El impacto en el clima del transporte aéreo es tal que la Unión Europea está estudiando la inclusión de este sector dentro del mercado obligatorio de emisiones para conseguir que las compañías implementen medidas de reducción. Si consideramos que el 90 % de los visitantes llegará en avión recorriendo una distancia media de 2000 km y considerando que las emisiones medias de un trayecto de avión de estas características son 324 grCO2e por pasajero y kilómetro, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al transporte anual de los turistas hasta Gran Scala puede llegar a alcanzar casi los 15 millones de tCO2e/año, una cantidad comparable a las emisiones de gases de efecto invernadero de Aragón en el año 2003 (19,693 millones de tCO2/año). Este dato pone de manifiesto que la dimensión del impacto de Gran Scala excederá los límites del complejo en si mismo y alcanzará un nivel global al provocar emisiones en todos los lugares del planeta.

La contabilización de las emisiones indirectas asociadas a Gran Scala también tendrá que tener en cuenta aquellas que se producen en el transporte de los trabajadores de las ciudades vecinas hasta el complejo. No obstante, considerando que la mitad de los trabajadores previstos resida en Zaragoza (aproximadamente 30.000) y se desplacen en coche, las emisiones alcanzarán unas 100.000 tCO2e/año, una cantidad mínima comparada con el transporte en avión de los turistas.

Si Gran Scala quisiese mantener los principio de respeto al medio ambiente por el que dice apostar podría responsabilizarse de las emisiones del transporte aéreo de los turistas asumiendo su compensación, como han hecho proyectos como por ejemplo la Expo 2008. No obstante, como se explica a continuación, la viabilidad técnica y económica de las diferentes opciones presenta serias dudas.

Gran Scala podría acudir al Mercado Europeo para comprar los derechos de emisión correspondientes. En la actualidad los precios son muy variables y la tonelada de CO2 en el mercado obligatorio está entre 1€/tCO2e hasta más de 20 €/tCO2e si los derechos proceden de proyectos dentro de los Mecanismos de Desarrollo Limpio. El coste medio de conseguir un impacto cero en el clima con esta opción alcanzaría los 150 millones de euros, una cantidad similar a la que la DGA destina a Servicios Sociales y Familia o a Investigación, Ciencia y Universidad.

La compensación de las emisiones mediante la plantación de árboles autóctonos como podrían ser las sabinas o bosque mediterráneo sería una opción inviable tanto por la superficie requerida como por el precio. Las toneladas de CO2 que podría absorber una Sabina en Monegros serían unos 10 kg CO2e/año por lo que harían falta unos 1.500 millones de sabinas (la campaña “Plantemos por el Planeta” de la ONU planteó el objetivo de mil millones de árboles en todo el planeta para el 2007). Considerando 500 sabinas/ha, serían necesarias 3 millones de hectáreas, es decir, se podría repoblar los Monegros 10 veces. La compensación mediante plantación de árboles solo podría ser considerada viable a través de reforestación en bosque tropical.

Por último, Gran Scala podría compensar las toneladas de CO2e del transporte aéreo produciendo energía mediante fuentes renovables que redujese una cantidad equivalente de emisiones. Si se eligiese hacerlo mediante energía solar fotovoltaica en España, sería necesario producir como mínimo 30.000 GWh para lo que haría falta instalar unos 23.000  de MW, una cantidad completamente desproporcionada si se compara con los 400 MW que tiene como objetivo España para 2010.

Los costes económicos que supondría conseguir que Gran Scala tuviese un impacto nulo en el clima junto con las dificultades técnicas que plantean hacen tambalear el concepto de “sostenibilidad” del proyecto que tanto gustan de ensalzar los promotores e instituciones que lo apoyan.

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