Por J. L. Trasobares.
Esto es muy sencillo. ¿Saben ustedes por qué desde el primer día afirmé qué Gran Scala (inicialmente Spyland) no era sino una quimera, un flipe demencial, un imposible y, seguramente, un caballo de Troya con algo feo en las tripas? Pues porque servidor siempre ha pensado que si el animalito posee apariencia de ave, está vestido de plumas, exhibe pies palmeados, tiene el pico chato y dice cua, cua… casi seguro que es un pato. Podría ser un ornitorrinco resfriado, me dirán algunos. Bueno, el ornitorrinco tiene pelo y es mamífero. O sea, que no cabe demasiada confusión. Las apariencias no engañan.