Por Jaime Armengol
Los socios del Pignatelli han mostrado poca capacidad de reacción en el asunto Gran Scala y en la polémica del trasvase.
La DGA lleva una semana de órdago. Los motivos de la fuerte tensión en el Pignatelli radican en los escándalos de Gran Scala, derivados de la mínima solvencia de algunos de sus socios, y en el trasvase a Barcelona, auspiciado por Rodríguez Zapatero sin que ni Marcelino Iglesias ni José Ángel Biel se olieran la tostada. Tras meses de abulia por exceso de confianza ante una oposición deprimida y con un tejido social adocenado, la coalición PSOE-PAR ha advertido de repente que su poder y su credibilidad presentaban serias fugas. Así, han tenido que hacer frente con resultados bastante pobres a dos problemas de los que ya no se resuelven por mera putrefacción y en los que la ciudadanía necesita explicaciones nítidas e inmediatas.