Fuente: El Periódico de Aragón
Parece ser que el ancho mundo gira hacia un lado pero Aragón da vueltas por el otro. O sea, que Aristocrat, la famosa multinacional fabricante de máquinas tragaperras, accionista creíble de ILD (International Leisure Development) y por tanto gran valedora del megaproyecto Gran Scala, no sólo ha perdido valor bursátil de manera vertiginosa sino que además tiene serios problemas legales en Estados Unidos. Y DCM (Development Capital Management), el fondo soberano (¡ooohhh!) de la isla de Jersey, se ha reconvertido en una especie de límbica asesoría financiera, sin que a fecha de hoy conste en registro legal alguno su anunciada aportación de cuarenta millones de euros a la promotora de la neociudad que supuestamente ha de alzarse en el término municipal de Ontiñena. Y nuestros jefes todavía confían en que ese tremendo remedo de Las Vegas, Orlando y Macao nos saque de la crisis para llevarnos al Paraíso de la riqueza perpetua. Es patético, por supuesto, pero tiene su gracia. Unos cuantos descreídos andamos comentando estos días la posibilidad de crear una Asociación de Amigos de los Centros de Ocio de Alta Capacidad, al objeto de impedir que nuestro siempre amado Gobierno de Aragón se eche atrás y desfallezca. No señor. Queremos que se haga Gran Scala y que se haga ya. A ver si hay pitera, hombre, que estamos hartos de tanto amago y tanto ya te veré.
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