¡Hagan juego, señores!

Por A. IBÁÑEZ

Mucha gente solo ha visto los casinos en las películas, pero estas instalaciones ofrecen diversos juegos para apostar que pronto podrían resultar familiares en los Monegros si prospera el plan de Gran Scala.

El proyecto lúdico que se pretende asentar en el centro de Aragón en los próximos años centra su oferta en torno a los casinos, un tipo de recintos asociados en numerosas ocasiones a leyendas literarias y cinematográficas y que no siempre han contado con la aprobación de los Estados, a pesar de ser una notable fuente de ingresos para las arcas públicas. En algunos países, el juego está considerado una actividad ilícita. Sin embargo, en todos los Estados occidentales no solo está permitido y legislado, sino que es una importante fuente de ingresos y un polo de atracción turística. Basta pensar en Las Vegas, Macao, Baden-Baden, Hendaya o el glamuroso Montecarlo de Mónaco.

Los casinos son de tamaño diverso. Los hay desde modestas instalaciones en pequeños municipios y que cumplen una función de punto de encuentro (algo muy habitual en pueblos del sur de Francia o del centro de Italia) a auténticos complejos megalíticos donde el casino es un espacio más dentro de salas de fiestas, restaurantes o parques temáticos. Muchos cruceros también tienen pequeños casinos dentro de su oferta lúdica. En los últimos años, los casinos han encontrado en internet su medio ideal para aumentar sus ingresos. El anonimato, la inmediatez y la amplia variedad de juegos y apuestas son las claves de su éxito, aunque también el mayor peligro para muchos bolsillos.

Controles gubernamentales

Los casinos están sometidos a una fuerte fiscalización y a una legislación rigurosa, precisamente para controlar determinados problemas que un mal uso de ellos puede acarrear a determinadas personas. Muchos tipos de juegos están permitidos en algunos países y en otros lugares no. Eso sucede, por ejemplo, con un popular juego en Estados Unidos, el Keno, que no está permitido en España por su enorme adicción. El Keno es un juego de lotería similar al bingo. Los jugadores suelen seleccionar de 1 a 20 números y marcarlos en un boleto con 80 posibilidades. A continuación se sortean 20 números aleatoriamente y el jugador obtiene premio según el número de coincidencias entre su apuesta y los números que han aparecido en el sorteo. El Keno fue importado a América en el siglo XIX por inmigrantes chinos.

Una de las características fundamentales de los casinos, y de ahí su especial atracción, es que no es necesario ser un experto para poder apostar, y hay una amplia gama de juegos que cualquier persona puede encontrar el suyo favorito. El emblemático es la ruleta. Una bola que se lanza sobre una pequeña rueda dividida en 36 números y 2 colores. El apostante extiende sobre el tapete fichas (en los casinos se cambia el dinero por fichas y la apuesta mínima suele ser de tres o cinco euros y no hay límite por arriba) y puede realizar diversas apuestas. Puede apostar por que la bola cae en un número en concreto (gana 36 veces lo apostado) o por un color o por si cae en rojo o negro (se gana el doble de la apuesta).

Este juego es especialmente adictivo, como todos los de los casinos, por un efecto que los psicólogos describen como el fenómeno de la recompensa inmediata. Por eso, algunos de los consejos que se establecen cuando se acude a un casino son los siguientes: decidir de antemano la cantidad que se va a apostar en el casino y nunca sobrepasarla, que sea una cantidad que no merme las posibilidades económicas del usuario y no dejarse llevar por la euforia si se gana un premio. La legislación permite que un mismo individuo se vete su entrada a estos establecimientos. Basta con denunciarse administrativamente en una comisaría o en la Delegación del Gobierno.
Gran aceptación

Hay otros juegos que también tienen mucha aceptación en los casinos españoles. El blackjack es el americano siete y medio aragonés, pero en este caso hay que sumar 21. Las cartas numéricas suman su valor, las figuras suman 10 y el as es un 11 o un 1. Si se consigue 21 con sólo dos cartas se considera blackjack y se gana automáticamente. Se juega en una mesa semicircular con capacidad para siete jugadores. Esta apuesta debe ser realizada en cada mano, necesariamente antes de que se ponga en juego la primera carta. Dos variantes de este juego son el chemin de fer y el baccarat, que es el juego favorito de James Bond. Otro juego de cartas que suele ser muy habitual en los casinos es el tradicional póker, que se puede jugar también en distintas modalidades. Y, por supuesto, las máquinas tragaperras, que se encuentran en todos los casinos del mundo y son una notable fuente de ingresos.

Aragón cuenta con dos casinos, uno en la provincia de Huesca (en Panticosa) y otro en la ciudad de Zaragoza. La legislación autonómica solo prevé la posibilidad de que se instale otro más, y solo lo puede hacer en la provincia de Teruel. En el caso de que Gran Scala salga adelante, la Ley del Juego (competencia autonómica) deberá ser modificada en las Cortes.

Fuente: El Periódico de Aragón

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1 Response to “¡Hagan juego, señores!”


  1. 1 Felipe julio 27, 2009 en 11:54 pm

    Me parece muy bien que el estado meta mano y prohiba juegos como el Keno, ya que puede ser que muchas personas se puedan volver adictas. Pero también tiene que existir la posibilidad de permitir jugar a el que lo desee, a juegos como el Baccarat y Blackjack que se necesita algo mas que suerte para ganar, el propio intelecto que permite desarollar la destreza de cada persona.


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